Union Berlín: guía del estadio que levantaron sus aficionados
El 80 % del aforo es de pie y lo reconstruyeron 2.300 voluntarios con 140.000 horas de trabajo. Una grada así ya no existe en España, y por eso se viaja hasta Köpenick.
Lo que hace distinto a este estadio
En España el fútbol se ve sentado. Las localidades de pie desaparecieron de la Primera División hace décadas y no van a volver: la normativa de seguridad las eliminó y los estadios se rehicieron en consecuencia. Puedes estar de pie noventa minutos en tu asiento, pero eso no es lo mismo que una grada construida para que la gente esté de pie.
Alemania conservó las suyas, y el Union Berlín es el caso extremo: cuatro de cada cinco personas del estadio están en una terraza, no en un asiento. La Waldseite, la grada de pie tras la portería, con el bosque justo detrás, produce un ruido que un estadio moderno de asientos no puede fabricar por mucho dinero que gaste. Ese es el motivo del viaje, y no hay un sustituto en la península.
El estadio que construyeron los aficionados
An der Alten Försterei se inauguró el 7 de agosto de 1920 y está en el bosque, al borde de Köpenick, en el extremo sureste de Berlín. Lo que hace que la gente viaje a verlo es su historia reciente.
A mediados de los 2000 el campo necesitaba una reforma y el club no podía pagar a una constructora. Así que la hicieron los aficionados. Más de 2.300 voluntarios trabajaron en la obra durante la reconstrucción de 2008-09, aportando alrededor de 140.000 horas: despejando, excavando y levantando las gradas en las que después se pondrían de pie.
No es una historia de marketing que cuenta el club. Es la razón por la que el sitio se siente como se siente.
Hay una ampliación proyectada; la primera fase llevaría el estadio hacia las 37.500 localidades. Se construya lo que se construya, no será esto. Ve ahora.
Entradas: en Alemania el obstáculo es una cola
No hay carné que tener ni número de identidad que dar: la mayoría de los clubes alemanes le venden a cualquiera. El problema es que estás al final de una cola.
Los clubes alemanes pertenecen a sus socios. La regla 50+1 exige que los miembros conserven la mayoría de los derechos de voto, de modo que un club es una asociación antes que un activo — algo que en España solo pasa en el Madrid, el Barça, el Athletic y Osasuna, y aquí es la norma. Las entradas siguen esa estructura: primero abonados, después socios, y solo lo que sobra llega a la venta general, muchas veces pocas semanas antes del partido.
- Mira el calendario, no el formulario. Averigua cuándo abre la venta pública de tu partido y estate ahí ese día. No existe el equivalente a acercarse a una taquilla.
- No todo se agota. Los partidos de media tabla en estadios grandes se consiguen a menudo. Un derbi, un partido por el título o la visita del Bayern, no.
- Compra en el club. La web oficial es la vía más barata y la única fiable.
- Cuando la consigues, es barata. El fútbol alemán es la mejor relación calidad-precio del fútbol europeo grande, y las localidades de pie aún más.
En el Union hay que añadir una cosa más: el campo es pequeño, el club está de moda y la demanda supera con holgura las 22.000 localidades. Aquí, cualquier partido es una entrada difícil.
Cómo llegar
Köpenick queda lejos del centro de Berlín, y eso forma parte del carácter: sales de la ciudad hacia el bosque.
- En S-Bahn hasta Köpenick y después tranvía o un paseo por el bosque hasta el estadio. El último tramo a pie, con la gente, es la forma correcta de llegar.
- Se recomienda encarecidamente el transporte público: aparcar cerca del campo en día de partido es muy complicado.
- Desde el centro son unos cuarenta minutos. Berlín es de las capitales europeas mejor conectadas por avión con España, y este es el motivo futbolístico para venir.
Dónde se coloca la afición visitante
Los visitantes van a una esquina de la Wuhleseite. Los cupos se fijan por partido, así que confirma el tuyo.
Si eres neutral, entiende lo que estás comprando: casi todo este estadio es grada de pie. Una entrada de pie significa estar de pie, apretado, noventa minutos, y eso es justamente a lo que viene la gente. Si prefieres sentarte, compra asiento a propósito y no por descuido.
Comer y beber en el estadio
La restauración de estadio en Alemania es cosa seria y la del Union tiene fama de buen humor: Bratwurst y Currywurst a la plancha, pretzels y cerveza a graduación normal en vasos reutilizables con depósito — pagas un Pfand por el vaso y lo recuperas al devolverlo, o te quedas el vaso.
La mayoría de los campos alemanes funcionan con tarjeta del estadio: la cargas en un quiosco y pagas con ella, no con efectivo ni con tu tarjeta bancaria. Recárgala al entrar y saca el saldo al final.
El Union hace además algo que casi nadie hace: cada diciembre celebra en el césped un concierto de villancicos en el que decenas de miles de personas cantan de pie, a oscuras, con velas en la mano. Si tu viaje cae cerca, ese es el partido al que apuntar.
Berlín antes del partido
Qué ver
Köpenick es un barrio de verdad y no un aparcamiento de estadio, y Berlín es Berlín:
- El casco viejo de Köpenick — un pequeño núcleo barroco en una isla donde el Dahme se encuentra con el Spree, con un palacio y un ayuntamiento famoso por un timo de 1906 que se sigue contando como cuento popular.
- El Müggelsee — el lago más grande de Berlín, a un paso del estadio, con bosque alrededor y baño en verano.
- El centro de Berlín — la Isla de los Museos, la cúpula del Reichstag, la East Side Gallery. A cuarenta minutos en S-Bahn; no es el objeto de este viaje, pero está ahí.
Qué comer y beber
- Currywurst — la aportación de Berlín a la cocina mundial: salchicha en rodajas, kétchup al curry y patatas. Se come de pie en un Imbiss.
- Döner — la versión moderna la desarrollaron trabajadores turcos en esta ciudad, y aquí es mejor que en ningún sitio.
- Eisbein — codillo cocido con chucrut y puré de guisantes, el plato del Berlín antiguo.
- Berliner Weisse — cerveza de trigo ácida, servida por tradición con sirope verde o rojo. Pídela una vez.
Preguntas frecuentes
¿Cómo de difícil es la entrada, en serio?
Difícil. Veintidós mil localidades, muchos socios y un club que ha jugado en Europa. Busca la fecha de venta pública y estate listo ese día.
¿De pie o sentado?
De pie, si aguantas noventa minutos en una masa. Es por lo que el estadio es famoso y además es más barato.
¿Es este el mejor estadio alemán para empezar?
Por ambiente, sí. Por facilidad para entrar, no: un club grande con un partido de media tabla un sábado es una primera entrada mucho más asequible.
Una grada levantada por la gente que se pone de pie en ella, en un bosque al sureste de Berlín. Añade An der Alten Försterei a tu lista y vigila la fecha de venta.
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