RB Leipzig: guía del Red Bull Arena
El Union Berlín reconstruyó su estadio con 2.300 voluntarios. El RB Leipzig tiene 21 socios con voto. Las dos frases son ciertas, y juntas explican el fútbol alemán.
La excepción que explica la regla
Los clubes alemanes pertenecen a sus socios por la regla 50+1: la asociación de miembros debe conservar la mayoría de los derechos de voto, y por eso un club alemán es una asociación y no un activo. Es la razón de que las entradas sean baratas y de que las gradas de pie sigan existiendo.
El RB Leipzig cumple la letra de la norma. La asociación registrada sí tiene el control de voto. Solo que tiene, según la mayoría de las fuentes, alrededor de 21 socios con derecho a voto, prácticamente todos vinculados a la empresa que fundó el club.
Al lector español la magnitud del asunto se le ve de inmediato, porque en España sí existen clubes de socios: el Madrid, el Barça, el Athletic y Osasuna tienen decenas o cientos de miles de socios con voto, y las elecciones a la presidencia son noticia nacional. En Alemania eso es la norma para toda la liga. En Leipzig son veintiuno.
La comparación de precios lo remata. Ser socio del Borussia Dortmund le cuesta a un adulto unos sesenta euros al año e incluye voto. En Leipzig se ha ofrecido una membresía de aficionado por unos mil euros al año — y sin voto ninguno.
La autoridad federal de competencia alemana calificó esto de elusión en 2023 y sigue presionando a la liga para exigir una membresía con voto realmente abierta. La discusión está viva y sin resolver.
Nada de eso es un motivo para no ir. Es el motivo por el que este estadio es interesante: estás visitando el sitio donde se está poniendo a prueba la pregunta central del fútbol alemán.
Cómo es realmente el recibimiento
Conviene saber antes de viajar que el RB Leipzig cae mal en todo el fútbol alemán de una manera que no tiene equivalente real en el resto de esta serie. Las aficiones visitantes despliegan pancartas sobre el asunto en otros campos; algunos grupos ultras boicotean directamente el partido.
Dentro del Red Bull Arena nada de eso va dirigido a ti. La afición local es normal, la organización es profesional y un visitante neutral pasa una tarde fácil. Pero si has leído sobre la cultura de grada alemana y esperas gradas de pie, tifos y un siglo de continuidad, este es el único estadio del país donde no los vas a encontrar — y esa ausencia es la historia.
Cómo llegar
- A pie: el estadio está justo al oeste del centro, a unos veinte minutos andando desde la estación central cruzando el anillo. Es insólito para un campo de este tamaño y es la mejor forma de llegar.
- En tranvía: varias líneas paran en el Sportforum, junto al recinto.
- Desde Berlín: entre una hora y cuarto y hora y media en tren rápido. Leipzig es cómodamente una excursión de un día desde Berlín, y esa es la forma natural de encajarlo si vienes en avión desde España.
Entradas
Se aplica el patrón alemán: ningún carné, ningún número de identidad, pero una cola. Abonados y socios primero, y la venta general se abre unas semanas antes del partido. Se compra en la web oficial del club.
Leipzig es una de las entradas más fáciles entre los clubes grandes de Alemania. El club es joven, la masa social es pequeña para los estándares alemanes y cuarenta y ocho mil asientos absorben mucha demanda. Para quien quiera un campo de Bundesliga sin pelea, es una primera elección sensata — lo cual conviene sopesar con todo lo anterior.
Dónde se sienta la afición visitante
Los visitantes reciben un sector en una esquina del estadio; el reparto se fija por partido según la categoría de seguridad del encuentro, así que confirma el tuyo. Los neutrales, a un lateral.
El estadio
El Red Bull Arena está construido dentro del viejo Zentralstadion, un cuenco enorme de los años cincuenta cuyos terraplenes se levantaron en parte con escombros de la guerra y que llegó a acoger cifras de seis dígitos. El estadio moderno se sienta en medio de ese hueco, y se entra por pasarelas que cruzan el talud antiguo. Es una idea inusual y bastante buena, y lo más interesante de la arquitectura.
Por dentro es un recinto limpio, moderno y totalmente cubierto para cuarenta y ocho mil personas. Cómodo, y sin demasiado carácter propio.
Comer y beber en el estadio
Bratwurst y Currywurst, pretzels y cerveza a graduación normal en vasos reutilizables con depósito: pagas un Pfand y lo recuperas al devolverlo.
Como en casi toda Alemania, cuenta con una tarjeta del estadio sin efectivo: se carga en un quiosco al entrar y se saca el saldo al final.
Leipzig antes del partido
Qué ver
Leipzig es una de las ciudades más agradecidas del este de Alemania y no es, diga lo que diga el fútbol, un sitio nuevo:
- La Nikolaikirche — donde empezaron las manifestaciones de los lunes en 1989. Las protestas pacíficas que arrancaron en esta iglesia se extendieron por el país y acabaron con el Estado de Alemania Oriental. Si visitas una sola cosa en Leipzig, que sea esta.
- La Thomaskirche — Bach fue cantor aquí veintisiete años y está enterrado en la iglesia. El coro que dirigió sigue cantando.
- El Völkerschlachtdenkmal — un monumento colosal a la Batalla de las Naciones de 1813: noventa y un metros de piedra oscura que hay que ver para creer.
- La Spinnerei — una antigua hilandería de algodón en Plagwitz, hoy un gran complejo de galerías y estudios, y el centro de la escena artística de la ciudad.
Qué comer y beber
- Leipziger Allerlei — un plato de verduras de primavera, tradicionalmente con colmenillas y cangrejo de río. Rara vez se hace bien; pídelo donde sí.
- Leipziger Lerche — un pastelito de masa quebrada con mazapán, llamado así por el plato de alondras al que sustituyó cuando los pájaros fueron protegidos en el siglo XIX.
- Gose — una cerveza de trigo ácida, salada y con cilantro, específica de esta ciudad. Estuvo a punto de desaparecer dos veces y hoy vuelve a elaborarse.
- Auerbachs Keller — el restaurante subterráneo que aparece en el Fausto de Goethe; sí, es turístico, y sí, merece hacerlo una vez.
Preguntas frecuentes
¿Debo ir, con la polémica que hay?
Eso lo decides tú y esta guía no lo va a decidir por ti. Lo que sí dice es que entender el fútbol alemán exige entender la discusión, y la discusión se entiende mejor desde dentro del estadio que desde lejos.
¿Es una entrada fácil?
Para los estándares alemanes, sí: de los campos de club grande más fáciles de conseguir.
¿Cómo se combina con otros estadios?
Berlín está a hora y cuarto, lo que convierte a Leipzig y al Union Berlín en una pareja natural y extremadamente instructiva. Hazlos en ese orden si puedes.
El estadio donde el fútbol alemán discute consigo mismo, a una hora de Berlín. Añade el Red Bull Arena a tu lista y combínalo con el Union.
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