Allianz Arena: guía para ver al Bayern de Múnich
Setenta y cinco mil personas bajo una piel que se enciende en rojo, a dieciséis minutos de Marienplatz. Llegar es trivial; la entrada es lo difícil, y hay una forma de intentarlo.
La entrada más difícil de la serie, y por qué
El sistema alemán no te va a resultar tan ajeno como parece. Los clubes alemanes pertenecen a sus socios: la regla 50+1 obliga a que los miembros conserven la mayoría de los derechos de voto, igual que en España mandan los socios en el Madrid, el Barça, el Athletic o el Osasuna. La diferencia es que allí eso es la excepción y en Alemania es la norma, para toda la liga.
De ahí sale el problema. Las entradas salen por oleadas: primero abonados, después socios — y el Bayern tiene varios cientos de miles — y solo al final lo que sobra llega a la venta general. Para un partido de liga corriente suele sobrar algo. Para Der Klassiker contra el Dortmund, para una eliminatoria de Champions o para la visita de un club con mucha afición desplazada, lo que sobra se acerca a cero.
Qué hacer en la práctica:
- Comprar en fcbayern.com. Es la única vía fiable y, con diferencia, la más barata.
- Averiguar la fecha de salida a la venta y estar ahí ese día. No hay taquilla a la que acudir ni cola física que hacer: todo ocurre en internet y con calendario.
- Elegir el partido con cabeza. Un partido de liga entre semana contra un rival de media tabla es un objetivo realista. Un Klassiker no lo es.
- Cuidado con la reventa. La reventa no oficial está muy extendida, es cara y tiene un riesgo real de entrada inválida. Si recurres a ella, ten claro lo que estás aceptando.
El consuelo es que, una vez dentro, el fútbol alemán es asombrosamente barato para lo que es. Una localidad de pie en el fondo sur cuesta una fracción de lo que cuesta un asiento equivalente en LaLiga, y eso en un estadio de setenta y cinco mil personas.
Cómo llegar
- En metro: línea U6 hasta Fröttmaning, unos dieciséis minutos desde Marienplatz. Desde la estación central se cambia a la U6 en Odeonsplatz.
- De la estación al estadio: por la Esplanade, una pasarela elevada de aproximadamente un kilómetro, diez o quince minutos andando. Los días de partido basta con seguir a la gente.
- Frecuencia: la U6 pasa cada pocos minutos en días de evento y va muy llena cerca del inicio. Calcula más tiempo del que dice el horario.
- La afición visitante se dirige desde Fröttmaning cruzando el brezal de Fröttmaning y la pasarela hasta su propio acceso. Sigue los carteles, no a la masa general.
Los tornos abren dos horas antes y los controles llevan su tiempo. Llega pronto: aquí no se gana nada llegando tarde.
El estadio
El Allianz Arena se inauguró en 2005 y va envuelto en paneles inflados de ETFE que se iluminan al caer la noche — en rojo para el Bayern y en otros colores según la ocasión. Acercarse por la Esplanade al anochecer, con esa piel brillando sobre el brezal, es una de las llegadas realmente espectaculares del fútbol europeo, y merece la pena cronometrar el viaje para que te pase.
Dentro es un cuenco empinado de tres anillos para 75.000 personas, totalmente cubierto y con visibilidad excelente desde casi cualquier sitio. El fondo sur es la grada de animación, de pie, y la parte más ruidosa del campo.
Conviene ser honesto sobre lo que suele ser un partido de liga del Bayern. El club gana casi todas las semanas y por mucho, y una victoria cómoda contra un equipo de media tabla no genera el ruido que genera una grada de pie en el Union Berlín o en el Schalke un sábado cualquiera. Aquí se viene por la escala, por el edificio y por el acontecimiento; no necesariamente por el ambiente.
Comer y beber en el estadio
Weisswurst, Bratwurst, pretzels del tamaño de un plato y cerveza por medio litro, a graduación normal — algo que en un estadio español no existe.
Se paga con tarjeta del estadio: se carga en un quiosco al entrar y se recupera el saldo al salir. Los vasos llevan un depósito (Pfand) que se devuelve al devolverlos.
Múnich antes del partido
Qué ver
- Marienplatz — la plaza central, con el Glockenspiel del ayuntamiento nuevo funcionando a horas fijas cada día.
- El Englischer Garten — más grande que Central Park, con cervecerías bajo los árboles y, en el Eisbach, una ola fija donde se hace surf en mitad de una ciudad sin mar durante todo el año. Ve a verlo: es extraordinario.
- Viktualienmarkt — el mercado de abastos junto a Marienplatz, con una cervecería al aire libre en el centro.
- El Olympiapark — la sede olímpica de 1972, con la cubierta de tienda de Frei Otto y el estadio que usó el Bayern hasta 2005. Una hora bien invertida si coleccionas estadios, y un memorial sobrio del atentado de 1972.
- La Residenz — el palacio de los Wittelsbach en pleno centro, mucho más grande por dentro de lo que parece desde la calle.
Un aviso que conviene decir claro: el Oktoberfest va desde finales de septiembre a los primeros días de octubre. El alojamiento en Múnich durante esas semanas es escaso y caro, y la ciudad está desbordada. O lo planificas a propósito, o lo evitas por completo.
Qué comer y beber
- Weisswurst — salchicha blanca de ternera con mostaza dulce y un pretzel, que por tradición se come antes del mediodía. Te lo dirán. Hazlo una vez.
- Schweinshaxe — codillo de cerdo asado con la piel crujiente y una bola de masa.
- Obatzda — una crema de queso con pimentón y cebolla, de cervecería, que se come con pretzel.
- Una Maß — un litro de cerveza, que es la medida normal en un Biergarten. En los jardines cerveceros bávaros existe la costumbre de llevarse la comida de casa y pagar solo la bebida.
Preguntas frecuentes
¿A qué partido debo apuntar?
A uno de liga contra un rival de media tabla, mejor entre semana. Ahí es donde hay disponibilidad.
¿Merece la pena el tour del estadio si no consigo entrada?
Sí: el estadio y el museo del club abren los días sin partido y son un sustituto razonable de una entrada que no pudiste conseguir. No es lo mismo, y esta guía no va a fingir que lo sea.
¿De pie o sentado?
De pie en el fondo sur es más barato y más ruidoso, y es una experiencia que en España sencillamente no se puede tener: las localidades de pie desaparecieron de la primera división hace décadas. Los asientos son más fáciles de conseguir.
Setenta y cinco mil personas bajo una piel que se enciende en rojo, a dieciséis minutos de Marienplatz. Añade el Allianz Arena a tu lista y vigila la fecha de venta.
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